martes, 28 de octubre de 2014

El Rock, cuando ambos éramos jóvenes - I

Capítulo 1: «Mecer y Rodar»



La música ha formado parte fundamental de mi vida desde que era un niño. Todo empezó, en serio, el día en que mi padre llegó de Tenerife con un radio-cassette Basf en la maleta, lo que para la época constituía todo un hito. El aparato venía acompañado de una buena cantidad de cintas de la misma marca para grabar horas y horas de lo que se nos antojara. Corrían los primeros 70.

No obstante, mi memoria se remonta algún tiempo atrás, hacia la segunda mitad de los 60, cuando mi hermana Susi y yo ya escuchábamos con atención los éxitos a 45 rpm que nuestros vecinos ponían en el pickup, las tardes de guateque en la azotea o en el patio de la casa de vecinos donde vivíamos, en la Puerta Osario. Fueron los grandes momentos de Los Bravos, Los Pekenikes, Los Salvajes...


Los Pekenikes - «Cerca de las Estrellas»

Y seguramente por la calidad de las melodías que atravesaban nuestros poros, gracias a nuestros amigos mayores, fue por lo que mamamos esa buena base de la que he presumido siempre, que me ha permitido distinguir entre grabaciones honestas y de calidad, y simples objetivos comerciales diseñados con el único propósito de exprimir el mercado con inmediatez -aunque es verdad que todos los trabajos se producen para obtener beneficios, hay quien aprovecha también para enviar un mensaje, dar rienda suelta a su creatividad, y hasta para emocionarse o trascender de alguna manera, anteponiendo estos aspectos a los puramente mercantiles-.

Peter Gabriel, de Genesis, tenía
tendencia a la caracterización. Aquí
lo vemos interpretando The Musical Box
Algún tiempo después, ya con el radiocassette en nuestras manos, nos pusimos a grabar febrilmente todo lo que nos parecía atractivo de los programas de radio en boga en aquellos tiempos. En principio, sin cribar demasiado, entusiasmados como estábamos por la experimentación. Luego, cuando casi teníamos fundidas las cintas de cassette, mi hermana fue distanciándose y yo comencé mi historia de amor con el Rock: Beatles, Rolling, Credence, Doors, John Mayall, Jefferson Airplane -luego Starship-, Spencer Davis, Kinks, The Who. Y en esta primera etapa, por casualidades de la vida, también Smash, Gualberto y los Storm -del barrio de San Jerónimo, a quienes escuché en directo la mejor versión de Jumpin Jack Flash que he oído nunca-.  Después llegaron Genesis, Yes, Van der Graaf, King Crimson, Jethro Tull y el progresivo, cuyos larguísimos temazos simultaneaba con enérgicos y paradigmáticos trabajos irrepetibles de Deep Purple, Led Zeppelin, David Bowie o Marc Bolan y la T. Rex. A continuación el blues, el blues-rock, el R&B: Van Morrison, Rory Gallagher, Jeff Beck, Ry Cooder, BB King...

Rosa Mª Pinto, en 2011
Paralelamente, y gracias en parte a Luis Baquero y Rosa María Pinto, de La Voz del Guadalquivir, y a Paco Herrera, de Radio Popular -quien me dejó presentar en su programa el Voodoo Child de Jimi Hendrix-, fui descubriendo a Silvio (Fernández Melgarejo), Kiko Veneno y Pata Negra, la Caledonia Blues Band, y a los foráneos -de Sevilla, se entiende- Compañía Eléctrica Dharma, Iceberg, Imán, Medina Azahara, Sisa, Tabletom. Finalmente, la vanguardia inglesa de los Smith, Echo and The Bunnymen o China Crisis, y algunas cosas respetables de todo lo que vino detrás.
Portada de mi revista Vibraciones, en la
que se anuncia el primer concierto de los
Rolling en España, el 11 de junio de 1.976
  

Ahora me he decidido a contar algo sobre lo que ya forma parte de mi vida, esta intensísima corriente musical que muchos se han empeñado en elevar a la categoría de arte y otros precisamente en mantenerlo al margen de estereotipos pretenciosos, ya que en eso mismo reside una buena parte de su idiosincrasia. Para ello me he valido de los ejemplares que aún conservo de antiguas revistas del género -Popular 1 y Vibraciones-, algunos libros sobre cotilleos y secretos del mundillo del rock y sus protagonistas, la enciclopedia de la Historia del Rock de El País y las impagables consultas a internet.
«Un amigo me preguntó una vez cómo es que me gustaba tanto la música, y se sorprendía de que tuviera un cierto conocimiento, algo más extenso de lo normal, sobre los grupos, las canciones, los estilos y otros intríngulis del 'show business' en cuestión. Le contesté que, al margen de que cuando me interesa algo no puedo evitar indagar y profundizar en el asunto para sacarle el máximo partido tanto sensorial como cognitivo, no he dejado de escuchar una o dos horas de música durante todos los días de mi vida, desde que descubrí su adictiva y magnética atracción; aunque en ocasiones me permito el lujo de estar todo el día enchufado, mientras leo, como, me ducho, organizo, descanso o cocino. Y también mientras me duermo.»
Dicho esto, he de añadir que la decadencia estilística que caracterizó buena parte de la década de los noventa provocó en mí un cierto alejamiento de las ondas y de las fuentes de información de las que me nutría para mantenerme actualizado –en consonancia con la crisis que sufrieron todos los componentes del espectro rockero contemporáneo–. Puede que, además, por mucho asco que me dé reconocerlo, también la edad contribuyera a ello. Por estos motivos no puedo difundir opiniones con una mínima solvencia sobre los acontecimientos que se desarrollaron a partir de dicha etapa, ni ejercer una crítica objetiva sobre artistas, estilos o composiciones. Por lo tanto, voy a limitarme al periodo más prolífico de esta historia –o al menos más vibrante, sustancial e influyente–, el que va de finales de los 50 hasta la segunda parte de los 80.

Jonny Cash representa uno de los mejores exponentes de como un pionero fue capaz de mantenerse en el mercado a lo largo de los años con cierto criterio y dignidad, a pesar de haber deambulado por caminos sinuosos entre los que destacó un largo idilio con la heroína. Su adaptación del tema Hurt, de Nine Inch Nails, supuso toda una declaración y su vídeo, además de constatar la adaptación del versátil cantante-compositor a los elementos contemporáneos, ganó el Grammy al mejor clip musical en 2004.

«MECER Y RODAR»

Elvis, en una de sus icónicas poses
El Rock 'n' Roll pronto cumplirá 60 años. Hasta no hace mucho, la edad a la que podías jubilarte. No sé si está más vivo que nunca, de capa caída o atraviesa un periodo de transición –como el LP de Van Morrison donde vuelan los flamencos–.

De lo que no cabe duda es de que a mediados de los 50, cuando el fundador de Sun Records, Sam Phillips, registró That's All Right [, Mama –en la versión original–] a Elvis Presley y un par de críos más, entusiasmado por haber hallado esa música que estaba esperando encontrar mezcla de Rhythm 'n' Blues negro y potente Country blanco, quedó oficialmente inaugurada una nueva etapa dentro de la historia de la música: la era de «Mecer y Rodar», término popularizado por el locutor de radio de Cleveland, Alan Freed, para referirse a ese ritmo diabólico que levantó ampollas en la sociedad conservadora norteamericana mientras insuflaba fuertes dosis de vitalista rebeldía a los teenager blancos.
«El Rock and Roll es una falsedad, tocada y cantada habitualmente por cretinos.»
Frank Sinatra


«LOS INICIOS»

Ya he mencionado antes un hito que puede considerarse el pistoletazo de salida, o al menos el elemento canalizador inicial de esta película, porque con anterioridad al debut preysleriano ya se habían registrado canciones con ese matiz característico del Rokc 'n' Roll. De hecho, el creador del término, citado en el párrafo anterior, presentaba el programa de radio Rock 'n' Roll Party, que ya abanderaba este estilo musical antes de la irrupción iconoclasta de Elvis.

El siguiente cuadro es una síntesis de la evolución que han experimentado los principales estilos y los resultados de sus fusiones con otros géneros.


Como pueden quedar en el tintero algunas corrientes, con mayor o menor trascendencia según quien opine, ahí va una relación de estilos con cierta significación en el mundo del rock, una breve descripción de cada uno de ellos, y algunos ejemplos de artistas representativos para ayudar a situarse –todo un curro por mi parte–:

EstiloDescripciónEjemplos
A.O.R.Siglas de Adult ó Album Oriented Rock. Rock 'hecho a medida' para satisfacer la demanda de los oyentes de las ondas, principalmente; grandes éxitos por lo generalAlan Parson, Journey, Supertramp, Dire Straits
BEATFusión del rock blanco -y estilos anteriores- con la música de raíces negras, interpretado por grupos ingleses jóvenesBeatles, Hollies, Kinks
BLUES ROCKBlues eléctrico con mayor o menor contundencia según el lugar, el periodo y las influenciasJohn Mayall, Fleetwood Mac, Paul Butterfield
COMPOSITORES SOLISTASCantantes solistas melódicos que componen su propio repertorioJames Taylor, Carole King, Tim Buckley
COUNTRY
ROCK
Donde desembocaban los músicos rurales con cierta marginalidad y pacifista inconformismoCharlie Daniels, Gram Parson, Emilou Harris
DISCOMúsica discotequera de los años 70Dona Summer, Chic, Earth, Wind and Fire
DOO WOPGrupos vocales que proliferaron en los 50 al abrigo de tiernas melodías y en otros casos dejándose llevar por la corriente rockera imperanteThe Drifters, The Platters, The Coasters
FILADELFIAEl Sonido de Filadelfia fue, básicamente, una base de soul suavizado por complejas orquestacionesThe Three Degrees, The Delfonics
FOLKPuristas renegados del «show business» del Rock a finales de los 50, principios de los 60, que inician un retorno a los orígenesBob Dylan, Gordon Lightfood, Joan Baez
FOLK ROCKCombinación exitosa de muchos de los anteriores estereotipos y novedosas instrumentaciones electrificadas del rockThe Band, CSN&Y, Byrds
FUNKMúsica negra con enérgico y trepidante ritmo o intensa emotividadJames Brown, Sly Stone, Jamiroquai
FUSIÓNInicialmente, una base de Jazz con instrumentación electrónica, desde hace tiempo, en algunos casos, patéticas jam sessions y frikis colaboracionesMiles Davis, Weather Report, Chic Corea
GARAJEMúsica vigorosa. Temas cortos importados de UK por adolescentes americanos sin demasiados conocimientos y escasos medios, de ahí que ensayaran en los garajesThe Sonics, The Seeds
GLAM ROCKRock glamouroso, con pompa y transformismo, o transfiguracionismo mejor dicho; alternativa a los pelusos y barbudos hippiesMarc Bolan, David Bowie, Queen
HEAVY METALRuido, virtuosos solos de guitarra, más ruido, voces torturadas, y más ruido... pero superexitoso, popular y perenneAC/DC, Van Halen, Scorpions, Metallica
MÚSICA DE BAILEDominada por las superestrellas, la Dance Music aglutina cualquier clase de estilo que contribuya a mover el esqueleto. Muy exitosa en los 80Madonna, Michael Jackson, Prince
NEW AGESonidos minimalistas, íntimos, étnicos, cultos, no exentos de calidad y virtuosismo en muchos casosPhliphs Glass, Michael Nyman, Clannad
NEW WAVEVuelta nostálgica a los paradójicos 'nuevos orígenes' tras la irreverente y violenta intrusión del PunkElvis Costello, Joe Jackson, Talking Heads
NEW
ROMANTICS
Efervescencia nocturna en los clubs londinenses ochenteros, pintas chocantes y mensajes cargados de sensibilidad y bellezaSpandau Ballet, Simple Minds, Duran Duran
POPAunque el término es usado genéricamente para sustantivar 'la música popular', a nuestros efectos habría que desposeerlo de pretenciosidad y asociarlo inicialmente (segunda mitad de los 60) a una música juvenil despreocupada y algo extravaganteSandie Shaw, Small Faces, The Who
REGGAEConceptos rítmicos con raíces jamaicanas aplicados a un rock alternativo de filosofía 'rastafari'Bob Marley, Jimmy Cliff, Eddy Grant
REVIVALISMOReformulaciones musicales contemporáneas de todos los estilos y colores para 're-reivindicar' el rockSade, Chris Isaac, REM
ROCK & ROLLEstilo básico y fundamental de la música de los 50, caracterizado por su exuberancia y ritmo frenético, que dio origen al Rock y sus derivacionesElvis Presley, Bill Haley, Little Richard
ROCK ALEMÁNCorriente germana de claras influencias progresivas que tuvo bastante auge en la década de los 70, sintetizando sonidos electrónicos evocadores y cósmicosTangerine Dream, Klaus Schulze, Can
ROCK ALTERNATIVOSellos independientes hacen frente al pop sintético y enlatado de principios de los 80. Actitudes maduras, pero frescas, mensajes comprometidos y enérgicas guitarras para volver a defender las ideasU2, The Smiths, Echo & The Bunnymen
ROCK DUROFusión que bebe del Blues-Rock y los Superguitarristas; antecesor del Heavy Metal pero con mayor consistencia, calidad general y riqueza de conceptosDeep Purple, Led Zeppelin, Bad Company
ROCK LATINORock caliente de raíces latinas que se acompaña de ritmos afroamericanos, liderados por una superguitarra en la mayoría de los casosCarlos Santana, Javier Vargas, Malo
ROCK PROGRESIVOCorriente anglosajona que para algunos constituía una aberración y para otros el culmen de la sofisticación en el Rock; para dar una idea, también se le mal llamó 'Rock Sinfónico'Genesis, Yes, King Crimson, Soft Machine
ROCK PSICODÉLICOPues eso, el rock lisérgico, el rock de los 'viajes' y las alucinaciones, un universo onírico no exento de afortunados descubrimientosJefferson Airplane, Gratefuld Dead, The Doors
ROCK SINIESTROSe ha llamado también 'After-Punk'. Música tortuosa y solemne vestida de cuero negroJoy Division, The Cure, Siouxsie & The Banshees
ROCK SUREÑOUn territorio de la USA profunda marginado por el rock y nutrido durante años por el jazz, el blues, el rockabilly y el soul, renace de la mano de grupos autóctonos que reivindican el Sur sin complejos y con potente estilo propioAllman Brothers, Dr. John, ZZ Top
ROCK URBANORock maduro de gran calado que destierra las aspiraciones asilvestradas de los movimientos hippies y las transforma en una visión algo sensible de la urbe como cálido hogarLou Reed, Bruce Springsteen, Tom Waits
ROCK DE VANGUARDIAEl Rock intelectual apadrinado por gurús, visionarios y artistas de todas las disciplinas, que intentan elevar el rock a la categoría de arteVelvet Underground, JJ Cale, Patti Smith
ROCKABILLYConstituye según algunos la auténtica y genuina esencia del Rock & Roll. Vibrantes y enfervorecidas canciones de corta duración que pueden oírse en los inicios de Elvis, entre otrosGene Vincent, Carl Perkins, Eddie Cochran
SKAMúsica originariamente jamaicana, antecesora del 'Reggae', más agitada y efervescente, que paradójicamente fue dada a conocer por grupos ingleses de finales de los 70Madness, Specials, The Selecter
CHICLEMelodías insustanciales e inocuas con ritmos pegadizos fácilmente accesibles para teenagers blancos. También llamado 'bubblegum' -globo de chicle- era tan artificiosamente pegajoso y empalagoso como aquélOhio Express, The Monkees, The Archies
SOULMúsica con alma hecha por negros e, inicialmente, sólo para negros. Posteriormente trascendió, influyó en otros estilos y se extendió popularmente entre los consumidores blancosSam Cooke, Otis Redding, Aretha Franklin
SUPER-GUITARRISTASVirtuosismo puesto al servicio de un consolidado 'Blues-Rock', normalmente acompañado por superbandas de geniales instrumentistasJimi Hendrix, Jeff Beck, Eric Clapton
TAMLA MOTOWNMúsica negra que al contrario que el Soul inicial, nació con la clara voluntad de llegar a toda la población. Cuidadosas producciones sólidas y perdurables. Un trabajo tan bien hecho que por sí sólo constituyó un estilo: el 'Sonido Motown'Stevie Wonder, Marvin Gaye, Las Supremes
TECNOPop bailable y en ciertos casos muy consistente, donde se sustituyen las guitarras y la percusión por sintetizadores y cajas de ritmo, para crear una atmósfera ecléctica de estética fría pero rítmicaKraftwerk, Depeche Mode, Human League
YE-YECon este calificativo se extendió por Europa el Pop anglosajón de los 60, al margen de la inagotable cantera inglesa.Rita Pavone, France Gall, Los Brincos




«LOS PROTAGONISTAS»

El más grande...
Little Richard (1935. Macon, GA)
«Si Dios puede Salvar a un degenerado como yo, puede salvar a cualquiera.»
«La Credence [... también hicieron] mi 'Long Tall Sally', como los Beatles, los Stones y Tom Jones y Elvis. Yo soy como todos ellos juntos, Little Richard, verdaderamente el más grande, el más bello.»
«Conseguí lo que quería, pero perdí lo que tenía. Esta es la historia de mi vida.»

Creo que con estas manifestaciones suyas queda todo dicho. Sin demasiada estatura, algo deforme y de abierta inclinación homosexual, este animal del escenario incendió el Rock 'n' Roll mediante chutes de desvergüenza torera y contradicciones personales. Todo un personaje, uno de los grandes, de los más grandes, sin duda.

La eterna sonrisa
Buddy Holly (1936-1959)
El hombre de la eterna sonrisa nació en Lubbock, al oeste de Texas. Al inicio de su adolescencia ya se introdujo en la instrumentación por medio del piano y la guitarra, siguiendo el country de Hank Williams. Posteriormente coqueteó con el R&B y después de presenciar una actuación de Elvis en su ciudad natal dio el paso definitivo hacia el R&R. Tras algunos devaneos discográficos sin demasiada repercusión, en los primeros meses de 1957 finalmente constituyó una sólida formación junto al batería Jerry Allison, The Crickets -Los Grillos-, banda completada por Niki Sullivan a la guitarra y Larry Welborn al bajo, el primer grupo de rock con dos guitarras. Después del verano Peggy Sue ya se había convertido en un gran éxito. Junto a Fats Domino, The Drifters y Paul Anka, entre otros, participaron en la gira 'El mayor espectáculo de Estrellas para 1957'. El año siguiente viajaron a Australia y al Reino Unido. Después Buddy realizó algunos trabajos en solitario, se casó en secreto para no defraudar a sus fans y deambuló de forma insegura por los nuevos derroteros que marcaba la industria. Finalmente dejó The Crickets y se trasladó a New York. Ante la perspectiva de un futuro discográfico incierto se dedicó a dar actuaciones en directo. El 2 de febrero de 1959, tras una actuación en Clear Lake (IA), alquiló una avioneta privada para dirigirse a Moorhead junto a otros dos cabezas de cartel de la gira, Ritchie Valens y Big Bopper. Un joven e inexperto piloto estrello el aparato poco después del despegue, en la madrugada del 3 de febrero. Buddy tenía 22 años.

Azul como la 'gamuza'
Carl Perkins (1932-1998)
Hijo de una familia rural con escasos medios, nació en Lake City (TN), en el sur de EE.UU. Fiel seguidor del blues de Muddy Waters y John Lee Hoocker, y del country de Hank Williams, no le resultó extraña la irrupción del R&R de Elvis, que él ya había estado practicado dentro del ambiente rural sureño. Siempre destacó por su maestría tanto en la composición de las canciones como en su interpretación -era un excelente guitarrista-, y su influencia estilística alcanzó el otro lado del océano, donde los Beatles, con quienes entabló una gran amistad, versionaron y difundieron muchos de sus temas. El genio del Rockabilly no tuvo demasiada suerte en la vida. Después de ganar el pulso al destino que le deparaba la pobreza familiar y tras alcanzar el éxito con la universal Blue Suede Shoes -Zapatos de Gamuza Azul-, un accidente de coche lo mantuvo alejado de los escenarios durante más de un año debido a una fractura craneal -en el mísmo fallecieron su hermano Jay, miembro de su grupo, y su manager-.

Carl Perkins compuso grandísimos temas versionados por innumerables artistas -desde los Beatles a Jimy Hendrix- pero su carácter reservado e integridad para evitar plegarse a los intereses del mercado le impidieron obtener el éxito que de verdad merecía.

La humanidad de Fats
Fats Domino (1928. New Orleans, LA)
El entrañable, risueño y simpático gordinflón capaz de llamar a cada uno de sus ocho hijos por un nombre que empezara por la letra 'A' de 'Antoine' Dominique Domino, rebosa humanidad de los pies a la cabeza. Vino al mundo en New Orleans (LA), en febrero de 1928. Tuvo que luchar contra la creencia de que el Jazz de New Orleans estaba hecho para el lucimiento ante los turistas y tenía restringido tanto su territorio de difusión como su parcela de influencia. En realidad, Domino se constituyó en la primera mitad de los 50 en el canalizador de esa exuberante corriente derivada hacia el R&B, el R&R y el Soul. Un verdadero buscavidas negro, comenzó a tocar el piano a los seis años, actuando junto al bajista Billy Diamond, que fue quien le puso el apodo de 'Grasas' Domino. Hijo de un violinista y sobrino de un trompetista de jazz, el pequeño Antoine no tenía otra salida que buscar carrera en la música. Entre medias vendía helados y trabajaba de operario. En una fábrica de somieres tuvo un accidente por el que estuvieron a punto de amputarle ambas manos. Tras una dura rehabilitación de más de dos años, Domino regresó a la escena del espectáculo a finales de los 40 iniciando una fructífera e influyente carrera musical en el R&B junto al trompetista y compositor Dave Bartholomew. Los éxitos fueron llegando, uno tras otro, de forma continuada hasta 1960. Su palmarés es impresionante, ha editado casi 30 LPs, un centenar de singles y posee 22 Discos de Oro con ventas que llegan a los 70 millones de copias. Ha sido versionado hasta la saciedad e incluso ha jugado un papel fundamental en la realización de algunas películas.

...Antes de quemar el piano -con su boogie-
Jerry Lee Lewis (1935. Ferriday, LA)
Vicioso, juerguista, chalado, inconsciente, atrevido o, incendiario, son algunos de los atributos con lo que en no pocas ocasiones se ha definido a este frenético boogiano.

«[...] / y ahora voy a tocar un poco de boogie en este piano / espléndidamente voy a conseguir que todo esto tiemble / lo voy a hacer, y lo voy a hacer hasta que os rompáis. / Se llama el Boogie de Lewis, de la manera que Lewis lo toca / [...] / Bien, ahora viajemos hasta la vieja ciudad de Menphis / allí es donde ese chico, Presley, dice que no sois nada más que sabuesos / pero ahora tomad mi boogie, os mantendrá en movimiento / hasta que empecéis a temblar. / [...]» - Extracto del tema El Boogie de Lewis.

Tras insistir -también era bastante pesado- varias veces en Sun Records, argumentando que podía tocar el piano como si se tratara de una guitarra, finalmente consiguió grabar su inmensa Whole lot of shakin'going on, en 1957. En un corto espacio de tiempo, apenas unos pocos meses, había pasado del anonimato al estrellato vendiendo más de un millón de copias. Sus brillantes creaciones sólo podían verse frenadas por sus provocadoras letras subidas de tono y por su inclinación a tomar actitudes que traspasaban constantemente la delicada frontera moral americana. Se llamaba a sí mismo The Killer, y ¡por Júpiter! que algo de cierto debía haber. En una ocasión en que actuó de pseudotelonero, o así lo interpretó él, de Chuck Berry, tras despedirse del escenario al son de Whole lot of shakin, roció el piano con gasolina, le metió fuego y espetó: «me gustaría ver qué hijo de puta supera esto» -deduzco que la gasolina no estaba allí por casualidad-.

Tres matrimonios frustrados, el último de ellos escandaloso, con una menor, y sus constantes desaires a todo lo que se meneaba, no fueron capaces de acabar con el frenético ritmo y desparpajo de la antítesis del Elvis más contorsionista. En los 70 viró su carrera hacia ritmos countrys más sosegados y tranquilos con algunos títulos memorables que paseó por el viejo continente obteniendo un clamoroso éxito gracias, en parte, a la leyenda que le antecedía.

¡Impagable foto!
Bill Haley (1927-1981)
Si Lewis era la antítesis de Elvis, Haley era la antítesis del rockero. Políticamente correcto, algo maduro en el momento de la explosión del R&R, nacido en el norte, cerca de Detroit, en Highland Park (MI), poco atractivo y de torpes movimientos, sin embargo, supo extraer del country la esencia necesaria para poner una semilla en la música negroide que imperaba en Filadelfia, y reinterpretar excitantes versiones de los temas de éxito con soltura y consistencia, todo ello antes de que el R&R irrumpiera en la escena musical. En 1953 fundó The Comets, banda que lo acompañaría durante su carrera, con quienes reformuló pesadas melodías negras, en las que la voz cantante ejercía una función instrumental, por medio de vitalistas composiciones electrificadas con ritmos acentuados y marcada percusión. Además, su voz blanca ponía el contrapunto perfecto a la base rockera, enfatizando la verbalización de las letras de las canciones. La suerte acompañó inicialmente a este honesto profesional, y su tema estrella Rock Around the Clock se incluyó en la banda sonora de la icónica película Semilla de Maldad, en la que Glenn Ford representa el papel protagonista de un profesor al que una juventud contestataria, en un acto de rebeldía, rompe su colección de discos de jazz. Toda una simbología para la época, que no cayó en saco rato. La película provocó el estallido de una juventud americana que arrasó las tiendas de discos en busca del 45 rpm que ocupó los primeros puestos en las listas de éxitos de inmediato, y del que se han llegado a vender más de 20 millones de copias hasta la actualidad.

El rechoncho y maduro Haley mantuvo su característico rizo, sobre una frente cada vez más prominente, como símbolo de juventud. Al mismo tiempo, en una renovada formación de Los Cometas, un ágil saxofonista se revolcaba por el suelo en el éxtasis de la puesta en escena, mientras el contrabajo daba vueltas espasmódicas y el viejo Haley trataba de mantener el tipo contorsionándose discretamente sobre el escenario.

Durante la segunda mitad de los 50 obtuvo algunos éxitos menores, pero Haley no estuvo dispuesto a competir con el torbellino de caderas zigzagueantes y carne fresca, que mataba con la mirada a jóvenes quinceañeras ansiosas por experimentar nuevas sensaciones. Por esta razón emprendió un fructífero periplo europeo donde fue recibido con honores y reconocimiento, llegando a grabar con un sello sueco.

Un chicano con encanto
Ritchie Valens (1941-1959)
Nació en Los Ángeles, CA. Tenía ascendencia Mejicana, de hecho, su verdadero apellido era Valenzuela. Fue una de las víctimas del accidente aéreo en el que falleció también Buddy Holly. Se erigió como la figura rockera latina del momento. Su corta carrera impidió a Ritchie dar más de sí. Una pena, porque prometía. Buena prueba de ello la encontramos en su interpretación de La Bamba.
El Country
The Carter Family
Este sólido y profesional trío provenía de Virginia. Estaba compuesto por Alvin Pleasant Carter (1891-1960) -conocido como AP-, su esposa Sara  (1898-1979) y la hermana de ésta, Maybelle (1909-1978). Rescataron cientos de temas tradicionales que supieron popularizar con maestría, influyendo no sólo sobre el elenco de artistas rurales en boga durante los 30, 40 y parte de los 50, sino sobre otros muchos bluesman, cantantes folk, e incluso el bluegrass contemporáneo. Se erigieron como verdaderos innovadores del country, sobre todo por la particular forma de tocar la guitarra de Maybelle. Además, AP era un excelente violinista y su mujer Sara tocaba múltiples instrumentos, como el arpa, la guitarra o el banjo. Aunque sus inicios fueron difíciles, debido a la Gran Depresión que asoló EE.UU. a partir de 1929, la Carter Family fue capaz de mantenerse activa por medio de actuaciones locales, dando pequeños conciertos y animando fiestas populares. Posteriormente firmaron un contrato con Decca que los catapultó a la fama y, aunque el matrimonio Carter sufrió una crisis que los llevó al divorcio en 1939, el grupo siguió cosechando éxitos hasta su separación en 1943. Aún así, el auge de sus interpretaciones se mantuvo hasta bien entrados los años 50.

Los Drifters, en una de sus primeras formaciones
The Drifters
Seguramente el grupo más icónico, y longevo, del estilo doo-wop. Sus múltiples formaciones -en las que entraban y salían miembros de forma casi constante- no impidieron al grupo mantener una carrera artística bastante regular, como uno de los principales protagonistas de la Atlantic Rocords. Fueron el hilo conductor entre el R&B de los 50 y el Soul de los 60, personificando el prototipo de grupo vocal newyorquino caracterizado por un sonido callejero proveniente del R&B con influencias Gospel, muy común en esa época -tanto que llegaron a registrarse casi 15.000 grupos vocales en todo el territorio americano-. Liderados inicialmente por su fundador en 1953, Clyde McPhatter, obtuvieron el éxito inmediato. Después de los primeros años Clyde abandonó el grupo y se sucedieron entonces continuos cambios en la formación hasta que a finales de los 50, con el grupo original, o lo que quedaba de él, ya separados, su ex-manager presenció una actuación de Ben E. King con The Five Crowns y los convenció para que se constituyeran como los nuevos Drifters. Posteriormente King se independizó para protagonizar uno de los clásicos más conmovedores de la historia de la música rock, su Stand by me. King fue reemplazado por Rudy Lewis, voz principal hasta que muriera de sobredosis en 1964, siendo sustituido por el antiguo Drifters, Johnny Moore, con quien obtendrían nuevos éxitos y ventas millonarias.

Una estrella fugaz
Hank Williams (1923-1953)
El padre de la música country contemporánea tuvo una carrera tan brillante como fugaz. Nació en una humilde casa de madera de Mount Olive (AL) y nunca gozó de muy buena salud, de hecho hay quien asegura que padecía espina bífida, aunque nunca se lo diagnosticaron. A la edad de 8 años su madre le regaló una guitarra y un vecino le enseñó a tocar mientras le insuflaba fuertes dosis de blues callejero. Hank comenzó a dar actuaciones en torno al área de Greenville hasta que en 1937 la familia se mudó a Montgomery. Con tan sólo 15 años fue contratado por una emisora local para realizar dos actuaciones semanales en directo. Esta experiencia y la buena suma de dinero obtenida en la radio lo indujeron a constituir el grupo Drifting Cowboys con la intención de reforzar su trayectoria profesional. En 1944 contrajo matrimonio con su nueva representante Audrey Mae Sheppard, y tras realizar dos grabaciones para Sterling Records su popularidad local se disparó. Durante los años finales de la década, después de firmar con MGM Records, obtuvo mayor difusión nacional y sus ventas se incrementaron exponencialmente -en una de sus actuaciones promocionales llegó a realizar seis bises ante una enfervorecida audiencia-. Se había convertido en una gran estrella.

Refundó unos nuevos Drifting Cowboys e inició una multitudinaria gira a nivel nacional. Continuó acumulando grandes éxitos, uno tras otro, hasta 1951. Entonces su vida personal dio un giro y comenzó a tener problemas con el alcohol. Una caída reactivó su dolencia de espalda y la morfina se convirtió en su aliada inseparable mientras su matrimonio se deterioraba a pasos agigantados. A partir de entonces su vida se precipitó hacia el abismo. Se divorció definitivamente de su mujer, casi siempre se encontraba borracho y drogado, y el escándalo se instauró en sus actuaciones, en las que raras veces terminaba su repertorio o ni siquiera aparecía.

En la víspera de Año Nuevo de 1953 tenía programado un vuelo desde Knoxville (TN) para dar un concierto en Canton (OH). Las malas condiciones climatológicas impidieron el despegue del avión y Hank contrató a un chófer muy joven para que lo trasladara por carretera en su nuevo Cadillac. Se metió en el coche con una botella de whisky, previamente un médico le había administrado dos inyecciones de vitamina B-12 y una fuerte dosis de morfina. Cuando la policía detuvo al adolescente conductor por exceso de velocidad, encontró al cantante sin sentido en el asiento trasero de su flamante Cadillac nuevo. Hank Williams fue declarado oficialmente muerto a las 7:00 horas del 1 de enero de 1953. El último single que lanzó al mercado llevaba por título Nunca voy a salir vivo de este mundo.

Un músico con personalidad
Bo Diddley (1928-2008)
Inicialmente, Otha Ellas Bates -su nombre real-, comenzó a estudiar violín a muy temprana edad, después de trasladarse desde McComb, Mississippi (LA), donde había nacido, a vivir con un primo que vivía en Chicago. La influencia de John Lee Hoocker hizo que Diddley cambiara el violín por la guitarra y que poco a poco fuera perfeccionando esos pesados ritmos contagiosos que han caracterizado un trabajo que seguramente es el máximo exponente de la influencia del blues en el R&R. A los 27 años consiguió un contrato discográfico con una filial de Chess Records, la icónica compañía especializada en grabaciones de blues de Chicago. Allí registro su primer hito en el R&B: I'm a Man. Sus apariciones en televisión y su difusión nacional a través de las ondas contribuyeron a popularizar la integridad de su estilo, carente de comercialidad. Aunque se mantuvo en el circuito durante la segunda parte de la década de los 50, su verdadero reconocimiento no llegó posiblemente hasta muchos años después. De lo que no cabe duda es de que Bo Diddley está considerado la pieza angular de la transición del blues/R&B al R&R y fue la figura más representativa e influyente en dicho proceso.

El bautista de los Rolling
Muddy Waters (1915-1983)
Su verdadero nombre era McKinley Morganfield. Nació en la pequeña población de Rolling Fork, en el oeste de Mississippi. Posiblemente su vena guitarrera le venga de su padre, un aficionado a la guitarra y al blues que abandonó a la familia poco después del nacimiento de Muddy. Su madre murió cuando tenía sólo 3 años y fue enviado a vivir con su abuela. Influido por el entorno comenzó a tocar la armónica a los 5 años. Durante su primera juventud se inició en la guitarra y consiguió crear un estilo personal sobresaliente que despertó el interés de unos representantes de la Biblioteca del Congreso que lo buscaron en el delta del Misissippi para realizar su primera grabación. En 1943 se trasladó a Chicago y comenzó a tocar en clubes de blues. Posteriormente cambió su instrumento por una guitarra eléctrica con la que inmediatamente comenzó a ganar reconocimiento transformando el genuino blues rural de Mississippi en un estilo más urbano, cálido y actualizado. A partir de 1950 su música se popularizó entre una juventud atraída por letras sensuales y atractivas composiciones. A principios de la década su carisma e influencia eran tales que su single Rollin' Stone fue el inspirador del nombre de la mejor banda de R&R de todos los tiempos, y de una revista musical con el mismo título.

La solidez que ha caracterizado siempre sus formaciones -Willie Dixon, Little Walter, Otis Spann, Budy Guy...- junto a la integridad de su carrera profesional y a su virtuosismo en la interpretación -particularmente en el uso del slide-, ha distinguido siempre a Muddy Waters como un músico de blues inigualable y un referente para numerosas bandas y grupos tanto americanos como anglosajones, y sus contribuciones al mundo del rock se cuentan entre las más respetadas y cautivadoras. Un artista trascendente donde los haya.

«Rebelde sin causa»
Gene Vincent (1935-1971)
El chico salvaje del Rock & Roll, alejado de los estereotipos mercadotécnicos al uso, nació en Norfolk (VA). Era el contrapunto de Elvis, en todo, menos en la voz. Capitol Records reconoció rápidamente el filón y envió a Gene y a su banda -The Blue Caps, que habían tomado el nombre de la marca de gorras que usaba el presidente Eisenhower- a una sesión de grabación en Nashville, a principios del verano de 1956. Allí registraron uno de los clásicos del Rockabilly, su Be-Bop-A-Lula, que subió como la espuma hasta los primeros puestos de las listas de éxitos del momento. Su estética de chico duro, su música trepidante y su feroz puesta en escena desencadenaron la confrontación con otras estrellas menos transgresoras, que en alguna ocasión se negaron a actuar junto a la banda.

Cuando en 1955 Vincent transitó del country al rock a lomos de la guitarra de Cliff Gallup -en la primera formación de Los Gorras Azules- ya tenía claro que estaba dispuesto a romper los esquemas imperantes. Su vida, desenfrenada e incoherente a partes iguales, siempre estuvo marcada por la conflictividad -ni siquiera los críticos y estudiosos se ponen de acuerdo en cómo se provocó la lesión en la pierna cuando se alistó en la marina-. Su tendencia a la juerga y a la vida licenciosa, junto a su vibrante y estridente rockabilly, atrajeron al sector más rebelde y marginal de la juventud. Mientras Elvis provocaba desmayos e histerismo entre las teenagers más acomodadas, Gene congregaba militantes de la chupa de cuero, los blue-jeans, las camisetas blancas y el pelo engominado.

Sin embargo, llegó un momento en que todo esto fue demasiado. Una pobre política de marketing de la discográfica y sus continuos excesos -peleas, borracheras, orgías... detenciones y noches en comisaría- llevaron al chico malo al precipicio. Una cosa era la irreverencia inocente y descarada y otra muy distinta ejercer como delincuente en potencia. El conservadurismo americano no estaba preparado para eso. Aunque Capitol lanzó varios trabajos entre 1956 y 1960 que contenían algunas brillantes y exitosas composiciones, éstas nunca llegarían a la redondez de Be-Bop-A-Lula. Ni siquiera tras iniciar el periodo en el que Johnny Meeks sustituyó a Gallup, y la electrificación de la guitarra metalizó aún más su sonido, fueron capaces de mantener el altísimo nivel de su debut.

Finalmente Gene desembarcó en una Europa, refugio de otros históricos rockeros, ansiosa por dar la bienvenida a las estrellas del otro lado del océano. Eran los 60, un barrigudo y pesado emblema del Rockabilly con aliento alcohólico y una pronunciada cojera compaginaba sus actuaciones en el viejo continente con grabaciones country en su país de origen. Fiel a su perdedurismo, tras convencer a su amigo Eddie Cochran para que actuase junto a él en U.K., sufrieron un accidente de tráfico cuando viajaban en un taxi, que acabó con la vida de Cochran y empeoró la cojera de Gene. Era abril de 1960.

Tras continuos devaneos con el alcohol y, según algunos, las drogas, su carácter se fue agriando debido en parte a los perpetuos dolores que sufría en su pierna. Una úlcera sangrante acabó con su vida en octubre de 1971, aunque al parecer él ya estaba casi muerto -o por lo menos eso deseaba- desde mucho antes.

La madurez del rock
Eddie Cochran (1938-1960)
Edward Ray Cochrane nació en Albert Lea (MN). El autor del impagable Summertime Blues explotó el deseo y la angustia adolescentes con inusitada habilidad. Junto a Gene Vincent, simbolizó el prototipo de rockero rebelde e inconformista de los 50. Seguramente el más virtuoso guitarrista blanco de la década, un grandísimo obrero musical, inició su carrera junto a otro Cochran -que para nada tenía lazos de consanguinidad con Eddie- bajo el irónico sobrenombre de The Cochran Brothers. El dúo explotaba un repertorio country con algunas piezas de calado rockero que dejaban entrever el enorme potencial que escondían.

Eddie Cochran debutó como compositor solista en 1956 pero no obtuvo el eco que esperaba. Tuvo que esperar hasta al siguiente año para encontrar nuevas perspectivas. Tras aparecer en una película cantando una vibrante versión de Twenty Flight Rock, en la que se dio a conocer popularmente, obtuvo su primer éxito precisamente con una de las pocas canciones que no había compuesto él mismo: Sittin in the balcony. Ya con el estilo abiertamente reverberante del Rockabilly, después de haber sido obligado a registrar un pobrísimo LP de cursis baladas con Liberty Records, Cochran se convierte en una de las referencias internacionales del R&R. Es entonces, durante los últimos años de la década de los 50, cuando realiza sus composiciones más brillantes e influyentes, sobre todo la citada al principio Summertime Blues.

Su sonido se vuelve más eléctrico y contundente y su figura se transforma en un objeto de culto que traspasa el Atlántico. Tras fallecer en el accidente de tráfico sufrido junto a Gene Vincent,  y en el que también le acompañaba su novia, Eddie es ascendido a la categoría de mito y enfatizado por multitud de grupos y artistas posteriores, herederos de su estilo. Su trabajo sigue siendo reconocido internacionalmente como uno de los más innovadores e influyentes de los inicios del rock.

El Rey




































«Ahora, desde que mi chica me dejó,
he encontrado un lugar para vivir,
al fondo de la calle Soledad,
en el Hotel de los Corazones Rotos:
estoy tan solo,
estoy tan solo,
que me podría morir.

Y aunque siempre está repleto,
aún puedes encontrar alguna habitación en la que los enamorados
con los corazones rotos
desahogan su melancolía llorando.
Y están tan solos,
oh, tan solos,
oh, tan solos,
que se podrían morir.

Corren las lágrimas del chico de las maletas,
el conserje está vestido de negro,
hace tanto tiempo que viven en la calle Soledad
que jamás regresarán.
Y están tan solos,
oh, tan solos,
oh, tan solos
que desearían morir.

Y si tu chica te deja y tienes una historia para contar,
vete andando por la calle Soledad,
hasta el Hotel de los Corazones Rotos,
donde estarás tan solo,
y yo estaré tan solo,
estaremos tan solos,
que nos podríamos morir.»

Heartbreak Hotel,
Axton, Durden y Presley.
1956. Elvis Presley

















Tras la muerte del cantante, y a pesar de haberse declarado un seguidor de Nixon, el también sureño Jimmy Carter, presidente de la nación en aquel entonces, hizo pública una declaración en la que manifestaba que el desgraciado suceso «priva al país de una parte de sí mismo» y afirmaba que «para el resto del mundo, Elvis simboliza la vitalidad, rebeldía y buen humor de los Estados Unidos de América.»
Elvis Presley (1935-1977)
A finales del año 1954, Elvis Aaron Presley se encuentra en los tribunales de Memphis (TN), en un juicio en el que se le acusa de haber dejado embarazada a una chica de Mississippi. Miembros de su club de fans están esperando en la calle con pancartas de apoyo, lágrimas en los ojos y un ligero temblor en las piernas. Por fin sale, ¡lo han declarado inocente!

Un año antes, el muchacho había aparcado su furgoneta de reparto delante del estudio de grabación de la pequeña compañía local Sun Records, con la intención de grabar una canción para su madre. El disco que va a regalarle le cuesta cuatro dolares, pero lo más importante es que la empleada queda fascinada por el atractivo encanto de aquel buen hijo con cuya voz ha quedado impresionada. Recuerda que su jefe, Sam Philips, lleva tiempo repitiendo que hay un montón de dinero esperando a que alguien descubra a un blanco que cante como un negro.

18 años antes, en el seno de una familia sin posibilidades económicas y origen humilde, que subsiste precariamente gracias a los empleos esporádicos de un obrero no cualificado perteneciente a la clase white trash -basura blanca-, en Tupelo (MS), donde sigue imperando la jerarquía de castas, la señora Gladys Smith Presley da a luz a gemelos el 8 de nero de 1935, pero sólo el segundo niño sobrevive. Lo llaman Elvis Aaron. El hijo único sobresale por su bondad y buen carácter y la familia se desvive por proporcionarle un ambiente en el que pueda demostrar todas sus cualidades. En busca de oportunidades se trasladan a Memphis cuando el chico cumple 13 años. Los primeros momentos en la ciudad no resultan fáciles para Elvis, pero su dominio del beisbol y su facilidad para interpretar un repertorio de canciones que van desde el country hasta el gospel, pasando por el blues, le ayudan a encontrar aliados que frenen la impetuosidad de los compañeros de instituto que rechazan su indumentaria extravagante y su estética provocativa; además, cuenta con un nutrido grupo de seguidoras que sucumben a su encanto natural y su atractivo físico. Todos estos componentes amortiguan el violento aterrizaje.

Aunque, inicialmente, Sam Philiphs no se muestra muy entusiasmado con el muchacho que ha recomendado la empleada de Sun Records, le da un margen de confianza y pone a su disposición horas de estudio, ensayos y pruebas, junto a dos buenos músicos que lo acompañan en sus primeras grabaciones: Scotty Moore a la guitarra y el contrabajista Bill Black. Finalmente, en julio de 1954, Philiphs parece haber dado con la tecla y edita un sencillo con el tema country de Bill Monroe, Blue moon of Kentucky y, en la otra cara, el blues That's all right, mama, de Arthur Crudup. Aunque la pieza no se convierte en un éxito inmediato si que consigue un buen nivel de ventas, las suficientes para que Elvis deje el empleo de repartidor para dedicarse de lleno a la música. Los buenos contacto de Philiphs cumplen su función y al poco tiempo Elvis Presley se encuentra inmerso en los circuitos de actuación sureños.

Tras salir absuelto del juicio, con tal sólo 19 años, llama la atención de un pícaro buscavidas que se dedica al mundo del espectáculo, el coronel Tom Parker, quien con habilidad convence al muchacho para que abandone Sun Records y firme un sustancial contrato con una compañía importante, la RCA, que desembolsa la cantidad de 40.000 dólares por hacerse con el fichaje de un jovencísimo artista que apenas ha conocido el éxito en circuitos locales sureños. Elvis se traslada a la capital del country, Nashville, para registrar algunas brillantes interpretaciones que fusionan la música rural con el ritmo chispeante del rockabilly. Por fin, en un encuentro mágico, los teenagers americanos y el tema Heartbreak Hotel cruzan sus destinos para explotar en una orgia de R&R sin precendentes hasta ese momento. Inmediatamente la pieza se aupa al número uno de las listas y se suceden meses vertiginosos con un aluvión de canciones memorables que parecen no satisfacer la insaciable demanda de los quinceañeros: Love tender, Jailhouse rock, Teddy Bar, son algunas muestras en las que un camaleónico Elvis se pasea por la insinuación, se transforma en un salvaje o derrite a las chicas con melosas interpretaciones.

El ritmo de los acontecimientos es trepidante y el artista se precipita hacia un torbellino de discos, películas y giras vertiginosas antes de que sea llamado a filas. Su astuto representante idea otra jugada maestra y, al contrario de lo que cabría esperar, no intenta buscarle un tratamiento especial en el ejército. Le parece más ventajoso, a la larga, que toda la nación compruebe la integridad de un patriota dispuesto a sufrir por su país -y además, los dos años de servicio militar servirán para detener un posible achicharramiento del artista, que ya se había acostumbrado a tener varios coches en el garaje, chicas en el dormitorio y toda la diversión que podía comprar-. Cuando Elvis es reclutado en 1958, el hecho se convierte en todo un acontecimiento. Su rostro se entristece y, para colmo, justo antes de su partida para la RFA, su madre fallece de un ataque al corazón por su abuso del alcohol y las píldoras para adelgazar. De la noche a la mañana, Elvis se gana el cariño de una nación que se solidariza con su joven promesa, patriota e hijo ejemplar. Su buena estrella sigue brillando, después de todo. Durante su ausencia se mantienen la reedición y distribución de sus trabajos y aunque los competidores aprovechan el momento para ondear sus banderas no hay ningún fenómeno que pueda compararse con su carismática estampa.

A su regreso, el coronel tiene preparada otra jugada maestra. Elvis aparece en un programa de televisión acompañado de Frank Sinatra. Durante la retransmisión del programa especial, el rockero por el que suspira la juventud americana entra en los hogares y pasa a formar parte de sus familias. A partir de entonces el objetivo es la conquista del mundo del celuloide. Se realizan pobres producciones casi a destajo para un público cada vez más heterogéneo, mientras el coronel Parker engorda su cuenta corriente con los derechos de edición de sus bandas sonoras.

En la escena internacional irrumpen los Beatles, Bob Dylan y Los Rolling, pero Elvis no se rinde. En 1967 se casa y poco después nace su hija Lisa Marie. Ese mismo año aparece en un programa de televisión con viejos y nuevos temas a la altura del mejor Elvis. En 1969 se editan algunos discos gloriosos como Elvis in Memphis o In the ghetto, confirmando su recuperación. Luego llegaron sus repetidas actuaciones en Las Vegas, donde goza del calor y la aparatosidad de una puesta en escena a la altura de la familia. La última etapa de su carrera se complica. Aunque goza de difusión internacional vía satélite ha perdido el encanto de los buenos tiempos. Su vida se precipita vertiginosamente. Su mujer se fuga con su instructor de kárate y, a pesar de ser un mujeriego empedernido, no comprende ni acepta el hecho. El cantante se deteriora a pasos agigantados por la ingesta de drogas y alcohol y la planificación continuada de dietas desequilibradas. A ello se suma su inconsistencia emocional y el consumo de pildoras de todo tipo para conseguir una estabilidad cada vez menos duradera. Los episodios de delirio se suceden y sus más allegados temen que cometa alguna locura por sus coqueteos con las armas de fuego.

El 17 de agosto de 1977 su acompañante lo encuentra tirado en el suelo del baño de su habitación, en Graceland, la mansión que poseía en Memphis. El forense, tal vez para evitar un escándalo -estaba considerado un héroe nacional-, diagnostica muerte natural por ataque al corazón. El hecho conmociona América y por todo el país se observan muestras de profundo pesar. En varios estados las banderas ondean a media asta y se descubre un intento de robo de su cadáver. A continuación miles de ridículos imitadores se suben a los escenarios, se organizan patéticos homenajes y se dispara la fiebre de Elvis. RCA reedita sus piezas hasta la saciedad, de todas las maneras posibles, y su exesposa denuncia al coronel Parker para reivindicar la herencia de su hija. Finalmente, se abre un proceso judicial contra el médico que lo estuvo asistiendo durante sus última etapa, en la que le recetaba 25 píldoras diarias. Su legado permanece, y su papel -inconsciente- de revolucionario del Rock and Roll, ya forma parte de la historia.

Estoy seguro de que se quedan muchos, muchísimos, en el tintero, pero también lo estoy de que no sobra ninguno de los que he resaltado. Podríamos seguir hablando de las cualidades «líricas» de Chuc Berry y su cómico «paso del pato». Del viejo John Lee Hocker y su contribución a los maestros. De Johnny Burnette y su chirriante rockabilly. O de Roy Orbison y Johnny Cash. Más lo que vino después, nuevos ídolos juveniles que aprovecharon la veta recién abierta: Los Shadows, The Coasters. Del gospel y su herencia. De la sociedad américana, de la industria discográfica y de los avispados cazatalentos. De la radio, de los programas de televisión, de las películas; pero creo que con esto ya va bien.

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2 comentarios :

  1. Ea Javier si que sabes tu sobre música!! Estas muy puesto en el tema. Saludosss

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  2. Es mi mayor afición. Gracias guapa.

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